Este recetario comenzó por ser un lugar donde se recogiesen las recetas estrella de mi yaya, que son muchas, como las de todas las abuelas. Esta yaya hacía sus propios pasteles navideños y su pan casero en horno de leña. Por eso, antes de perder las recetas de sus buenas comidas, cogí papel y lápiz, nos sentamos en la mesa de su comedor y, haciendo un gran esfuerzo por entender su letra, fui copiando sus recetas. Pero al final voy a recopilar unas recetas más porque "el saber no ocupa lugar"